martes, 14 de octubre de 2014

La serpiente del edén de los Embera Katío

Los Embera  Katío esperan que en el futuro sus hijos conserven sus tradiciones y estilo de vida.


En el Alto Sinú, a orillas de los ríos Manso, Verde, Esmeralda y Sinú, el pueblo Embera Katío tiene su propio edén, son 110 mil 517 hectáreas de tierra, donde viven unos 6 mil 500 indígenas de esa etnia. Estas tierras le dan todo lo que necesitan para vivir.
El resguardo Embera Katío del Alto Sinú está conformado por 21 cabildos o sectores indígenas, tiene 21 caciques y 89 gobernadores locales, la población es de unos 6 mil 500 indígenas.
A pocos metros de la quebrada Tuis Tuis, mujeres indígenas Embera Katío matan gallinas que han atrapado en sus propios patios; cerca al lugar un grupo de 29 niños y niñas de la misma etnia asisten a la escuela, donde les enseñan sus tradiciones y además los meten en el mundo de las ciencias básicas.
El estilo de vida de los embera katío es comunitario, todos trabajan en los cultivos de maíz, de cacao, yuca, plátano, entre otros, y en las crías de peces, gallinas, cerdos y otros animales. Además todos aceptan regirse por sus leyes de convivencia.
Este grupo étnico asentado en el edén del Alto Sinú se enfrenta a su propia serpiente, la cual  podría llevarlos a perder sus costumbres y su estilo de vida que, al final, es su más preciado tesoro. Esta serpiente tiene nombre propio, ‘Modernidad y costumbres del hombre blanco’.
Para evitar que eso pase, ellos mismos luchan contra la modernidad. “No es malo que podamos tener acceso a la televisión, a celulares, a computadores, a aprender matemáticas, historia universal y nuevas tecnologías, lo que es malo es que olvidemos nuestras costumbres y las enseñanzas de los antepasados”, dice Ezequiel Domicó, profesor y líder de reasentamiento Tuis Tuis, ubicado a unos 30 kilómetros del casco urbano de Tierralta, donde viven familias Embera desplazadas por la violencia.
El profesor Ezequiel y otros 45 educadores son los encargados del proceso de enseñanza de la lengua Embera, que le transmiten a unos 1.500 niños indígenas. Ellos le llaman ‘Educación propia’, en la cual participan además de los maestros, los hombres y mujeres mayores.
“Nosotros les enseñamos la lectura y escritura del Embera katío y las ciencias básicas, mientras los mayores les enseñan nuestras tradiciones y le transmiten la experiencia en la forma de criar o cazar animales  y cultivar toda clase de alimentos”, señala Domicó.
En la escuela, además de las clases 
de ciencias básicas,  los mayores les 
enseñan sobre sus tradiciones.
El temor de los maestros es que se pierda la lengua Embera katío, señalan que cada vez es más difícil para los niños de esa etnia hablarla, debido a la constante interrelación que tienen con el hombre occidental que, indirectamente, los obliga a hablar el español. Lo que busca este proyecto es fortalecer la lectura y la escritura de la lengua propia de esta comunidad indígena.
‘Tambo’, tipo de vivienda de los
 Embera Katío en el Alto Sinú. 
 “Nuestros niños Embera crecen escuchando el lenguaje español, por eso realizamos este programa para rescatar nuestras tradiciones, cultura y modo de convivencia”, dijo Ezequiel.En un salón al aire libre, debido a la falta de apoyo del Estado, los maestros y mayores les hablan en lengua Embera. “Los niños constantemente están dialogando con personas que no hablan nuestra lengua, eso los ha llevado a querer imponer el español; esto también nos obliga a nosotros a acudir a los adultos, quienes tienen el conocimiento real de nuestros orígenes y son ellos los que nos enseñan en lengua Embera”, explicó.El temor de los profesores, quienes se han convertido en líderes del pueblo Embera katío, es que se desintegre el modelo de comunidad de esa etnia, que se queden con tierras pero sin raíces culturales, que queden siendo un pueblo donde todos quieran imponer su estilo de vida y forma de vivir, eso llevaría tarde o temprano a que las nuevas generaciones quieran la división del territorio, lo que sería el fin del edén Embera Katío en el Alto Sinú.

ALIADOS IMPORTANTES

El programa de ‘Educación Propia’ cuenta con el apoyo del Ministerio de Educación Nacional y el área de responsabilidad social de la empresa Urrá.
Melba Maldonado García, asesora de Urrá, dijo que ha sido el interés de la empresa que los Embera conserven su cultura, por eso siempre se les ha apoyado en los proyectos que estén orientados a ese propósito.
Las mayores son las encargadas 
de transmitir  los conocimientos
a las nuevas generaciones.
“Les estamos apoyando con recursos, asesorías y capacitaciones, para que ellos tengan proyectos productivos comunitarios, para que ellos conserven sus costumbres. El trabajo que ha hecho la empresa con los Embera Katío va mucho más allá del pago de subsidios, ordenado por la Corte Constitucional en 1998, queremos un pueblo que conserve sus costumbres y lengua”, señaló Maldonado García.

Por: BARNEY DAVID BERROCAL MENDOZA







Adultas y jovencitas participan en la elaboración de los alimentos, los cuales en su mayoría son provistos de sus propias tierras.



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